martes, 23 de febrero de 2010

ALCOHOLES HEDIONDOS

Beberé tu alcohol.
Me saciaré con el licor de tus ojos,
ese dulce iris que funde mis párpados,
evitando, al fin, ver el
Muro rojo contra el que estalla mi hígado,
contra el que revienta mi corazón,
sobre el cual se posan los buitres, esperando
comer un listón de mi carne.
Así, mezclaré mis jugos con los tuyos,
mientras rebane en finas rodajas
mis sienes, mi alma, mi cabeza,
y encuentre ese centímetro cuadrado
de recuerdo, donde se gravó la sombra de mi amor.
Te lo daré y lo comerás. Lo vomitarás en mi boca
y yo olvidaré mi feliz pasado.
Aturdido, mareado, rebajado, denigrado, seré
bañado por la palangana de la miel y el alcohol
que lavará mis ojos mientras arden y
tapará mis heridas por un rato.
Así, pensando que estoy amando-la devuelta
a ella,
te besaré,
fría y promiscua botella.

4 comentarios:

Octavio dijo...

Aunque me cueste alimentarte, te amo muchísimo y te recuerdo siempre. Yo sé que me alejo de vos, pero, yo siempre te tengo cerca. Nunca dejes de esperarme, porque aunque tarde, siempre volveré a darte tu alimento. Lo prometo.

Querido blog, querido amigo, aquí estoy de vuelta. Cerquita como siempre.

Cristián Dodds dijo...

El club del vino del seminario celebra este hediondo poema alcohólico.

KAZ dijo...

Celebremos con una "San Fernando" el regreso de este blog con su enorme poesía!

Dexter dijo...

Yo tambien lo celebro y agradezco